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Se crea la Unidad de Edición Genética y Criopreservación

Es la primera en su tipo en México y Centroamérica; dará servicio a investigadores no sólo de la UNAM, sino también de otras universidades públicas y privadas, institutos de salud e industrias. Redacción: Roberto Gutiérrez Alcalá Mañana, martes 29 de abril, se inaugurará la Unidad de Edición Genética y Criopreservación (UEGC) en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM; es la primera en su tipo en México y Centroamérica. De acuerdo con Paula Licona Limón, responsable científica de la UEGC, ésta se creó para proveer de nuevos modelos animales transgénicos, sobre todo ratones, a los laboratorios que realizan investigaciones biomédicas en ellos. La investigadora explicó que “los modelos animales transgénicos son aquellos cuyo genoma está editado, según las necesidades de las líneas de investigación con las que trabaja un usuario. A estos animales podemos insertarles una secuencia de ácido desoxirribonucleico (ADN) para que expresen ciertos genes o bien quitárselas para que dejen de expresar otros”. El método utilizado para llevar a cabo esta edición genética en ratones y otros vertebrados se conoce como CRISPR/Cas9 o “tijeras moleculares”. El complejo CRISPR/Cas9 está conformado por dos cadenas de ácido ribonucleico (ARN), que constituyen la guía que indica dónde se tiene que cortar una determinada secuencia de ADN; y por la proteína Cas9, que es propiamente la que actúa como unas tijeras. Biobanco Respecto a la criopreservación (proceso que permite preservar células, tejidos u órganos a temperaturas muy bajas) en el caso de la UEGC, se preservará tanto esperma como embriones de los ratones transgénicos que se generen en ella. “La idea es que, en paralelo con la generación de estos animales, tengamos un biobanco, de tal modo que si el bioterio de un usuario se contamina con un patógeno o sufre algún desastre natural, como una inundación, nosotros podamos proveerlo de nuevo de esa línea de ratones transgénicos que generamos para él”, dijo Licona Limón. FINANCIAMIENTO La UEGC fue creada con recursos de la propia UNAM –incluyendo el apoyo del Consejo Técnico de la Investigación Científica y parte del presupuesto del Instituto de Fisiología Celular–, pero también del extinto Consejo Nacional de Ciencias, Humanidades y Tecnología, hoy Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Seis modelos La UEGC cuenta con dos técnicas académicas: María Guadalupe García Patiño y Ariadna Aparicio Juárez (ambas doctoras en Ciencias). La primera estará encargada de establecer contacto con los usuarios, escuchar sus necesidades, trabajar en el diseño de una estrategia, proponérselo a aquéllos, pedirles que lo aprueben y, una vez que el modelo animal sea generado, validar la edición genética que le dio origen; la segunda se dedicará a poner en práctica las técnicas de manipulación y transferencia de embriones, así como a hacer las electroporaciones para la edición genética. “Por ejemplo, un usuario podrá venir a la UEGC y decirnos: ‘Yo quiero un ratón que exprese la proteína roja fluorescente sólo en neuronas del hipocampo’. Entonces, María Guadalupe estudiará la secuencia del llamado gen reportero rojo fluorescente y buscará cuál es la estrategia más eficiente para insertar, mediante el método CRISPR/ Cas9, este gen en el organismo del ratón, el cual permitirá visualizar un tipo de células en particular. Ariadna ejecutará la parte experimental relacionada con el manejo y la edición de embriones de ratón, así como su transferencia a madres subrogadas. Después, cuando el animalito sea generado, María Guadalupe validará la edición genética”, informó Licona Limón. La UEGC se propuso generar seis modelos de animales transgénicos; ya se validaron dos (y ya se generaron, son los primeros en México). En un par de meses se validará el tercero, que en realidad servirá para hacer lo propio con los seis juntos, porque los principios y técnicas que se usan en él se pueden aplicar a los demás. Cabe señalar que la UEGC dará servicio a investigadores no sólo de la UNAM, sino también de otras universidades públicas y privadas, institutos de salud e industrias. Gran oportunidad En opinión de Luis Tovar y Romo, director del Instituto de Fisiología Celular, la creación de la UEGC representa una gran oportunidad para impulsar proyectos científicos mucho más complejos y responder, de una manera más integral, preguntas básicas de biología que tienen impacto en la biomedicina, la salud y la biotecnología. “Hoy en día, los investigadores que trabajan con modelos animales transgénicos en nuestro país tienen que contratar los servicios de empresas extranjeras para que los generen. Sin embargo, el costo de estos servicios fuera de México es muy caro. Además, para importar dichos animales es indispensable solicitar una licencia tanto a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios como a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. Al generar nuevos modelos animales transgénicos en la UEGC, el costo de los servicios será mucho más accesible para la mayoría de los científicos que trabajamos en el país y, como ya estamos cumpliendo con todas las regulaciones sanitarias, no habrá que tramitar ninguna licencia adicional”, agregó. Asimismo, la creación de la UEGC abre la posibilidad de que, más allá de los artículos publicados en revistas especializadas, estudiantes e investigadores posdoctorales conozcan, in situ, el funcionamiento del método CRISPR/Cas9. “Otra de las funciones de la UEGC será dar asesorías especializadas, porque la generación de cada modelo animal transgénico requiere un protocolo diferente. Así, cuando venga un usuario y solicite uno, tendrá que trabajar muy de la mano de nuestro personal y éste le dará la capacitación específica que necesite. Y si el usuario pertenece a la UNAM o a otra institución académica, podrá traer a sus estudiantes para que aprendan y entiendan bien el proceso”, finalizó Tovar y Romo. CRISPR/CAS9: UN MÉTODO INNOVATIVO En 1987, el biólogo molecular japonés Yoshizumi Ishino, de la Universidad de Osaka, describió por primera vez unas secuencias de ácido desoxirribonucleico (ADN) repetidas en el genoma de la bacteria Escherichia coli. Años después, en 1993, el microbiólogo español Francisco Juan Martínez Mojica, de la Universidad de Alicante, identificó las mismas secuencias repetidas de ADN en la arquea Haloferax mediterrenei y, para nombrarlas, concibió el término

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Nuestro cerebro evolucionó para ayudarnos a sobrevivir

En la vida no se trata de evitar el estrés o la ansiedad, sino aprender a sortearlos. Así como hay “malas hierbas”, es decir, pensamientos y emociones que no queremos experimentar, también hay “flores”, aspectos importantes en nuestra vida, como ser amables, profesionales, la familia, el amor, la libertad, la originalidad o la amistad, expuso Luis Fernando Borja Hernández, jefe de Departamento de Instrumentos de Orientación, de la Dirección General de Orientación y Atención Educativa. Redacción: Laura Lucía Romero Entonces, “hay que preguntarnos si en nuestra vida pasamos más tiempo tratando de quitar las ‘malas hierbas’ o cultivando las ‘flores’”, apuntó. Hay personas que son una “camioneta 4×4” y el estrés no les afecta, pero otras andan en “bicicleta” y deben aprender a conducir muy bien en un camino lleno de “piedritas”. En todos los casos debemos acercarnos a lo relevante, porque ese es el “norte” que nos debe guiar. En la conferencia “Ansiedad y estrés: ¡Cómo gestionarlos sin que te controlen!”, explicó que el estrés es una respuesta inespecífica que tenemos a cualquier demanda del medio; “ocurre siempre que tenemos un desafío, grande o pequeño”. En el Auditorio Sotero Prieto de la Facultad de Ingeniería, detalló que es fundamental conocer la división funcional del sistema nervioso central. “Tenemos el sistema simpático (de activación: taquicardia, aumento de la respiración, sudoración, ganas de ir al baño) y el parasimpático (especie de freno o desacelerador), y hay que aprender a utilizarlos porque si no quitamos el “acelerador” es probable que entremos en una curva de fatiga”. Nuestro cerebro no evolucionó para que seamos felices, sino para que podamos sobrevivir, y con el mismo mecanismo con el que nuestros ancestros huían de los depredadores, enfrentamos los estresores actuales. En lugar de tigres, hoy enfrentamos factores que generan estrés de tipo social, académico, etcétera. Hay historias o escenarios, “tigres”, que la mente suele contarnos: rechazo, fracaso, perder seres queridos por fallecimiento o asesinato, pensamientos catastróficos, etcétera. Se trata de estresores internos, abundó. La ansiedad y el estrés son parte de la vida y tenemos que aprender a lidiar con ellos. No obstante, solemos evitar emociones o experiencias, por ejemplo, el miedo, la tristeza o el enojo. Sin embargo, “es importante identificarlas, porque si somos conscientes de lo que evitamos, podemos comenzar a notar un patrón y hacer algo distinto”. Cuando vienen a la mente pensamientos o sentimientos que son como las “malas hierbas”, podemos sobrepensar, fumar, utilizar alguna sustancia, ver series, dormir, jugar videojuegos o comer. Pero también podemos acercarnos a lo valioso que hay en nuestra vida; se trata de una elección, resaltó. Lo mismo pasa cuando afrontamos el estrés y la ansiedad: podemos evitarlos, pero tiene un costo: “muy probablemente eso te aleje de lo que es importante para ti”, refirió Borja Hernández. Entre las “banderas rojas” que indican que estamos luchando contra el estrés o la ansiedad, o que estamos teniendo un patrón ineficaz de respuesta, se encuentran: los problemas físicos (dolor de cabeza, fatiga, alteraciones de sueño, inflamación, opresión en el pecho); emocionales (apatía, inquietud, tristeza, enojo, falta de concentración, estado de ánimo cambiante); y conductuales (afectaciones en el apetito, uso de sustancias legales o ilegales, aislamiento, pensamientos negativos repetitivos o rumiación, distracción, descuido). El estrés mal manejado trae consecuencias: es más fácil que nos enfermemos, hay una activación simpática constante, tenemos problemas de sueño e inestabilidad fisiológica (náuseas, dolores, problemas musculares, problemas gatrointestinales y en el estado de ánimo), etcétera. Y se vuelve problemático cuando caemos en el agotamiento, cuando no dejamos de “meter el acelerador”, cuando constantemente luchamos y estamos en el patrón de evitación, advirtió el universitario. La curva de estrés incluye los niveles de “poco”, “positivo”, “demasiado” y burnout. Además, hay estrés “bueno” o eustrés, una respuesta armónica, dentro de los parámetros adecuados, es el tolerable, y el más peligroso es el distrés que termina en desgaste. Mencionó que al enfrentar un estresor hay cuatro posibles respuestas: tratar de solucionar el problema, regularnos emocionalmente, tolerar la dificultad o sentirnos mal. “El punto es adquirir estrategias de tolerancia al malestar, de regulación emocional o de solución de problemas”. Los estresores, agregó, pueden ser medioambientales (como el ruido o el calor); acumulativos; vitales (enfermar, por ejemplo); organizacionales (llevarme mal con mi equipo); personales, interpersonales, comunitarios o de tipo académico. En tales casos, hay que emplear el “kit de herramientas” para afrontar de manera efectiva el estrés y sus efectos: para el cuerpo, respiración, alimentación, ejercicio e higiene del sueño; para la mente, priorizar, identificar metas y valores, mindfulness; para las emociones, una red de apoyo o atención especializada; y para afrontar, la asertividad, solución de problemas, observar límites y acercarse a lo importante, entre otras, concluyó. Fuente: Gaceta UNAM

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La expansión del Universo no es constante en el tiempo

Este resultado reta la teoría de Einstein, el modelo más establecido. Composición artística con el mapa producido durante el primer año de trabajo, y donde cada punto representa una galaxia. DESI está instalado en el telescopio Nicholas U. Mayall, en el Observatorio Nacional de Kitt Peak, en Tucson, Arizona. Foto: DESI Collaboration/KPNO/NOIRLab/NSF/AURA/P. Horálek/R. Proc. Mariana Vargas Magaña comentó que también estudiaron los neutrinos, que son las segundas partículas más abundantes en el Universo, los cuales, a pesar de sus masas diminutas, contribuyen de manera considerable a la cantidad total de materia en el Cosmos. “Como resultado de ello, su influencia gravitacional puede ser detectada en la distribución de materia en el Universo, lo que a su vez permite inferir sus masas”, señaló. Ávila Reese dijo que el estudio demostró que la masa de los neutrinos (que es muy baja) muestra cómo éstos se acumulan en el espacio entre las galaxias. “Con telescopios están indagando propiedades del micromundo, esa es la comunión que hay entre macro y microcosmos; la masa de partículas tan elementales como los neutrinos puede afectar cómo es la distribución a gran escala de las galaxias”, apuntó. En el evento, la directora del IF, Mercedes Rodríguez Villafuerte, recordó que en junio de 2023 se reunieron en el IF para liberar los primeros datos de DESI, un telescopio que crea un mapa tridimensional del Cosmos para estudiar la energía oscura. “Los nuevos datos de 2025 pueden tener implicaciones muy importantes a nivel cosmológico, pues es posible que cambien el paradigma de los modelos que hemos estado utilizando para describir el Universo. Inclusive podrían inducir o promover nuevas teorías que nos ayuden a entender la evolución y estructura del Cosmos”. El director del ICF, Juan Carlos Hidalgo Cuéllar, destacó que, en México, un grupo de cosmólogos visionarios ha sido parte de esta colaboración, siendo partícipes del tratamiento e interpretación de datos observacionales, con el objetivo de dilucidar la naturaleza de la energía oscura y de los componentes del Universo, una pregunta que la humanidad se hace desde sus orígenes. “La relevancia de los descubrimientos de DESI posiciona a nuestra Universidad no sólo en la frontera de la investigación en física y astronomía, también contribuye en estas grandes colaboraciones y es muestra de la calidad de nuestros académicos, de la constante actualización de técnicas computacionales innovadoras, como el manejo de enormes volúmenes de datos y los códigos que crean las simulaciones más vastas que están en nuestro tiempo”, dijo. Agregó que estos logros también contribuyen en valor a la enseñanza que oferta la UNAM en sus programas educativos, lo que se ve reflejado en las oportunidades a las que tienen acceso los estudiantes de posgrado, además de que permea en las edades más tempranas con programas de divulgación asociados a esta colaboración. En tanto, Vladimir Ávila Reese, rememoró que hace unos 20 años se consolidó el paradigma actual de la cosmología y la formación de estructuras cósmicas. “Lo he llamado más bien un escenario que se ha gestado al más puro estilo astronómico, con modelos físicos en el marco de teorías bien establecidas, como la Teoría de la Relatividad General y la del Big Bang, sumando estos modelos con un gran conjunto de observaciones astronómicas y sondeos cosmológicos”. Añadió que así emergió este paradigma, cuyo nombre técnico es el modelo de materia oscura fría con constante cosmológica, el cual llevó a algo sorprendente: que más del 95 % de la composición actual del Universo (7:51) está en componentes transparentes, invisibles, la energía oscura y la materia oscura. Fragmento de datos que muestra el mapeo de objetos celestes desde la Tierra (centro) a miles de millones de años luz de distancia. Foto: DESI Collaboration/DOE/KPNO/NOIRLab/NSF/AURA/C. Lamman. Fuente: Gaceta UNAM

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